Los verdaderos súper poderes de una madre



¿Sabes si a tu hijo le ocurre algo con sólo mirarlo? (o sin siquiera mirarlo) ¿Distingues su llanto de cualquier otro en el universo? ¿Entiendes qué significa “mami, yo chola”? ¿Puedes hablar por teléfono, cargar al bebé y mandar un email todo a la vez? Estos son algunos de los súper poderes que toda mamá tiene:

1. Llámalo instinto de madre o empatía pero lo cierto es que te permite saber cuándo tu hijo está enfermo, triste o incómodo aún sin que haya presentado síntomas o mostrado algún descontento. Una vez mi mamá me dijo “tienes cara de frío” antes de que yo pensara en buscar mi suéter.

2. Presentir cuando se va a despertar en el medio de la noche, o aún más sorprendente, despertarnos nosotras de la nada y dos minutos después escuchar el llanto. En realidad este súper poder aplica en otras situaciones: “presentir” cuando estallará en una rabieta, o cuando te llamarán del colegio para decirte que se pegó o cuando va a hacer una travesura (como “bañar” a su muñeca en la poceta).

3. Escuchar el mínimo ruido que haga tu pequeño. Por ejemplo, estás en la cocina, él en su cuarto, hay más gente en la casa y tú eres la única que escucha (antes de que llore) que se pisó un dedo con la puerta.

4. Distinguir el llanto de tu hijo. Quien no sea mamá o papá puede decir que todos los llantos son iguales pero tú sabes que no. Así, cuando estás en la puerta de la guardería o en una piñata sabes inmediatamente si es el tuyo quién llora.

5. Hablar el idioma de tu bebé. Así, “mami, yo chola”, es “mami, yo sola” o “tucún, tucún” significa caballo, o “olla” es en realidad “Hola” y no el implemento de cocina.

6. “Oler” a metros de distancia si es momento para un cambio de pañal. No estoy segura de si es que somos las únicas que lo “olemos” o es que todos los demás -y aquí a veces está incluido el papá- se hacen los locos.

7. Corregir una conducta con sólo una mirada. O quién no se acuerda de la cara de su mamá cuando estaba chiquito y decía alguna imprudencia.

8. Hacerlo todo con una mano. En serio, un brazo es para cargar el bebé y el otro para rodar el coche, llevar la compra, hablar por teléfono y abrir la puerta con la llave. ¡Yo lo he hecho!

9. Energía inagotable. Como el conejito rosado de la marca de baterías que “duraba y duraba y duraba”, a pesar de los insomnios y el cansancio cuando se trata de ellos siempre encontramos fuerzas.

10. Saber mejor que nadie cómo consolarlo o consentirlo. Algunas veces sólo el sonido de tu voz será suficiente para que su malestar o pena pase, otras veces es jugando con él o preparándole su comida favorita.


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